Se llamaba Carolina, durmió quince años en un ropero, entre la ropa de estación, viejas fotos y la caja de los remedios.Vestía un trapo verde, sin forma, descocida. Nunca fui muy creativa para la confección.
Ordenando un día la vi, sola y recordé viejos momentos.
Llego a mi un día cuando ya era grande, mezcla de adolescente y niña me aferraba a esa niñez queriendo retener el tiempo.
Jugué mucho, pero con una actitud distinta, casi con vergüenza, un poco aniñada aun, la amaba en secreto, sabiendo quizás que estaba dejando atras mi niñez, resistiendo me en ese ultimo regalo de Día del niño.
Mi mama sintió lo mismo, me la compro con sabor a despedida...
Muy rápido me convertí en mujer....y pasaron años.
Sabores y sinsabores cambiaron tu mano por la mía, no se cuando paso del aquel ropero a tu cama, apoyando su cabeza en tu almohada. Un día la viste, depositaste en ella mil fantasía y nuevamente vida.
Así, descocida y sin color, con aritos de perla y esos rulos, duros, enredados de otros tiempos, comenzó a mezclar mis olores con los tuyos...y a resplandecer.
Carolina, dejo de ser Carolina entre tus manos, tus juegos de niña la llevaron a pasear por mil mundos, "no llores mi vida", "shhh esta durmiendo" .... tus regordetas manos, llenas de amor maternal le dieron el lugar y un nombre, se llamaba Mariel, y pudo ser en tu vida lo que no en la mía, y la emoción de verte hoy con ella me agranda el pecho de ternura, porque mirándola entre tu brazos reconozco que no era otro su lugar, ni su nombre.
Tenia cara de Mariel.
18/08/2002
Años atras

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