Primer punto importante a dejar asentado: amo a esta imperfecta Argentina con la que sufro en cada traspié.Me empalaga tanta escarapela, tanto político emocionado llenandose la boca con la PATRIA, así con mayúsculas, hablando entre sus enormes miserias, y ahi sí me paro, de Moreno, Saavedra, Belgrano y San Martin. Quién sabe que pensarían estos próceres de estos gobernantes que los convocan en este BICENTENARIO, por distintos motivos y casi en parelelo con el Mundial.
Lleno de propagandas apelando al sentimiento albiceleste de Coca Cola, Swit Medical, Mac Donal y otras empresas multinacionales.
Y de este lado nos veo a nosotros, simples ciudadanos, a punto de festejar este 25 de mayo con renovadas esperanzas de libertad, independencia, salud, educación, armonía, y trabajo. Deseando un gobierno comprometido en algo que vaya mas allá de sus cuatro u ocho años, en que tengan que hacer un millón de negociados para desplumar aún más a "su querida patria". Cuando hablo de gobierno hablo de todos los que ocupan un cargo politico por el que juraron defender los intereses del país. Hablo de los que lo hacen y de los que miran para otro lado.
Vemos inauguraciones de teatros en medio de conflictos mezquinos. Presentaciones que se llenan de tantos diminutos personajes que están y estarán por un largo tiempo dividiendo, destruyendo esperanzas y sueños, mientras tanto un obelisco imponente, emocionante, teñido de blanco y celeste.
Eso sí, escarapelas por doquier, de todos los tipos y formas.
¿Cuando dejó de ser la patria el lugar común? ¿por qué ya no surgen próceres?, ¿qué pasó? ¿Hay culpables? ¿Cuándo las Malvinas comenzaron a ser una frase hecha? Me molesta el enunciado. Quién se preocupa de verdad por el territorio en este momento. La frontera de Misiones con Brasil o el sur de nuestro país con Chile tienen mayor frecuencia de radio extranjera que propia.¿De qué se trata el amor al territorio, a los pueblos originarios, cuál es el respeto por la cultura indígena? Me molesta que se use a la patria como algo lindo para decir.
Y acá ando tratando de explicar y explicarme por qué en medio de tanto "sentimiento nacional", de celeste escarapela y banderas argentinas nos compramos LCD a cincuenta cuotas. Y me pregunto por qué a mi me resuena tanto todo el show y el despliegue en la nueve de julio.
Festejo con mi país, mi argentina, mi tierra. La de mis padres y mis hijos, y la de sus futuros hijos y por toda su gente, aunque no lleve escarapela, al menos no la que se ve, por los maestros que cuentan infinitamente la historia, por las enfermeras mal pagas, por los choferes de colectivo cansados y jaqueados por la delincuencia, por los soldados de Malvinas, pero repudio la imagen de los chiquitos con guardapolvos blanco (inocentes ellos) caminando con las netbook en alto, mezclando la patria con campañas políticas, festejo con los que van a ver el desfile, con los que no van, con los que les molesta y con los que ni siquieran saben del festejo.
Y fundamentalmente, me pregunto qué sienten cuando piensan en su patria, qué los enorgullece, qué les duele, qué los emociona. Qué piensan de su pasado, de su presente y de su porvenir, quiero un festejo de los pueblos no de los políticos de turno, buscando su pequeño momento de gloria, de poder y de beneficio personal.
Y sueltan palomas blancas, y esas escarapelas se vacían de sentido
Y entonces lo veo a Diego, si a Diego de hace 10 años, y ese sentimiento chiquito y enorme de argentino y esa camiseta blancaceleste, que la llevo en la piel más que a la escarapela. Que en realidad no es mas que otro símbolo patrio, y ya no me cuestiono ni cuestiono cómo y cuándo yo siento a mi argentina.
No, no salten a explicarme del negocio, ni de las contradicciones, desde el corazón creo, que la nacionalidad se dispara en lo simple, en lo que nos identifica, en la capacidad de sentirnos parte, y yo en este momento frente a las miserias a las que me condena día a día quienes nos gobiernan, a unos díal del mundial (sí, futbol) recordando a todos quienes entregaron su vida por nuestro pais, en homenaje a ellos, frente a una camiseta blanca y celeste, yo me siento con ella en el pecho.





