domingo, 23 de mayo de 2010

¡Viva la patria! ¡Viva!

Primer punto importante a dejar asentado: amo a esta imperfecta Argentina con  la que sufro en cada traspié.
Soy patriota, quiero aclararlo para no dejar confusiones. Pasando por este crucial e existencial dato, no menor, quiza me acompañen a explayarme en lo que me irrita.
Me empalaga tanta escarapela, tanto político emocionado llenandose la boca con la PATRIA, así con mayúsculas, hablando entre sus enormes miserias, y ahi sí me paro, de  Moreno, Saavedra, Belgrano y San Martin. Quién sabe que pensarían estos próceres de estos gobernantes que los convocan en este BICENTENARIO, por distintos motivos y casi en parelelo con el Mundial.
Lleno de propagandas apelando al sentimiento albiceleste de Coca Cola, Swit  Medical, Mac Donal y otras empresas multinacionales.
Y de este lado nos veo a nosotros, simples ciudadanos,  a punto de festejar este 25 de mayo con renovadas esperanzas de libertad, independencia, salud, educación, armonía,  y trabajo. Deseando  un gobierno comprometido en algo que vaya mas allá de sus cuatro u ocho años, en que tengan que hacer un millón de negociados para desplumar aún más a "su querida patria".  Cuando hablo de gobierno hablo de todos los que ocupan un cargo politico por el que juraron defender los intereses del país. Hablo de los que lo hacen y de los que miran para otro lado.
Vemos inauguraciones de teatros en medio de conflictos mezquinos. Presentaciones que se llenan de  tantos diminutos personajes que están y estarán por un largo tiempo dividiendo, destruyendo esperanzas y sueños, mientras tanto un obelisco imponente, emocionante, teñido de blanco y celeste.
Eso sí, escarapelas por doquier, de todos los tipos y formas.
¿Cuando dejó de ser la patria el lugar común? ¿por qué ya no surgen próceres?, ¿qué pasó? ¿Hay culpables? ¿Cuándo  las Malvinas comenzaron a ser una frase hecha? Me molesta el enunciado. Quién se preocupa de verdad por el territorio en este momento. La frontera de Misiones con Brasil o el sur de nuestro país con Chile tienen mayor frecuencia de radio extranjera que propia.¿De qué se trata el amor al territorio, a los pueblos originarios, cuál es el respeto por la cultura indígena? Me molesta que se use a la patria como algo lindo para decir.
Y acá ando tratando de explicar y explicarme por qué en medio de tanto "sentimiento nacional",  de celeste escarapela y banderas argentinas nos compramos LCD  a cincuenta cuotas. Y me pregunto por qué a mi me resuena tanto todo el show y  el despliegue en la nueve de julio.
Festejo con mi país, mi argentina, mi tierra.  La de mis padres y mis hijos,  y  la de sus futuros hijos y por toda su gente, aunque no lleve escarapela, al menos no la que se ve, por los maestros que cuentan infinitamente la historia, por las enfermeras mal pagas, por los choferes de colectivo cansados y jaqueados por la delincuencia,  por los soldados de Malvinas, pero repudio la imagen de los chiquitos con guardapolvos blanco (inocentes ellos) caminando con las netbook en alto,  mezclando la patria con campañas políticas, festejo con los que van a ver el desfile, con los que no van, con  los que les molesta y con los que ni siquieran saben del festejo.
Y fundamentalmente, me pregunto qué sienten cuando piensan en su patria, qué los enorgullece, qué les duele, qué los emociona. Qué piensan de su pasado, de su presente y de su porvenir, quiero un festejo de los pueblos no de los políticos de turno, buscando su pequeño momento de gloria, de poder y de beneficio personal.
Y sueltan palomas blancas, y esas escarapelas se vacían de sentido
Y entonces lo veo a Diego, si a Diego de hace 10  años, y ese sentimiento chiquito y enorme de argentino  y esa camiseta blancaceleste, que la llevo en la piel más que a la escarapela. Que en realidad no es mas que otro símbolo patrio,  y ya no me cuestiono ni cuestiono cómo y cuándo yo siento a mi argentina.
No, no salten a explicarme del negocio, ni de las contradicciones,  desde el corazón creo, que la nacionalidad se dispara en lo simple, en lo que nos identifica, en la capacidad de sentirnos parte, y yo en este momento frente a  las miserias a las que me condena día a día quienes nos  gobiernan, a  unos díal del mundial (sí, futbol) recordando a todos quienes entregaron su vida por nuestro pais, en homenaje a ellos,  frente a una camiseta blanca y celeste,  yo me siento con ella  en el pecho.

martes, 18 de mayo de 2010

Domingo a la parrilla

No creo que alguien que haya pasado por mi casa en una reunión familiar, no se quede con la idea de que estamos todos locos. Ojo, locos bien. Tal vez hasta piense que la situación está armada para agasajar a la visita. O al menos para divertirlos. Y no. La verdad es que las discusiones ridículas entre mis viejos son permanentes, que mi mamá diga estás desabrigado y mi viejo airado le responda que no esta disfrazado es moneda corriente. Todos hablamos fuerte, todos hablamos arriba del otro para hacernos escuchar y para el resto (yerno y nueras) se transforma en una lucha por la supervivencia del más apto, hay que llevar la sangre del núcleo,  para hacerse escuchar. Sino queda la adaptación al medio o el silencio.


Dicen que todos somos graciosos,  yo doy fe por el resto, decirlo de mí sería falta de modestia. Desde algún lugar propio y diferenciado, tenemos humor. Mi mamá un humor áspero, con sus apreciaciones arbitrarias, y cierto despotismo. Diego, el menor, con su locura, sus conclusiones terminantes y su carcajada contagiosa. Gabriel, histriónico, contador de vivencias en forma de cuento y esa forma de ridiculizarse que genera risa, que ahora no contento con contarlo, los escribe (¡quién lo para!) y mi papá, para mí por encima de todos,  con el solo hecho de hablar, buscándolo o no, genera sonrisas, todo en él me causa gracia.  Hablar de mí sería de una pedantería que raya en lo obsceno. Pero me reconozco en el humor y en la capacidad del disfrute.

Somos apasionados para conversar, con muchos temas en los que estamos de acuerdo, pero diferenciandonos con fervor desde el  mínimo detalle. Un pequeña diferencia nos hace llegar al debate trascendental.
A veces la vida se complica y la cosa no está para risa, pero la grieta está ahí, permanente a flor de piel para filtrar una sonora carcajada. Ante un vislumbre de optimismo salimos con los tapones de punta a ponerle la risa al día, el debate apasionado,  con charlas a los gritos, posicionamientos desmedidos y de fondo el ruido de los chicos. Seis retoños desde dos años a los catorce.

El domingo pasado fue un domingo como tantos, partido de Fútbol, final de estudiantes, todo de culo para el Pincha, un punto abajo y partido en paralelo. Ganar sí o sí y que Argentinos pierda. Se veía complicado. Todos  fanáticos de Estudiantes de la Plata, menos mi vieja, obviamente para el detalle de color. Fanática del Lobo, enferma de Gimnasia, y a punto de  jugar nuevamente la promoción para zafar del descenso. Segundo año consecutivo. El folclore del fútbol cotidiano con ciertos ribetes propios de la familia, mi vieja siempre siente que la cargamos con gimnasia, aún si no hablamos del tema, ve  cruce de miradas, sonrisas burlonas y otras suspicacias que no siempre reflejan la realidad. Yo puse mi granito de arena ( en positivo) permitiendo que mi hijo se haga tripero, del lobo a muerte. Enamorado de la hinchada y virgen de cargadas, feliz de encontrar su identidad tripera. Como pincha que soy, creo que no es poco.
Comida de domingo, pollos a la parrilla hechas por Pototo, mi viejo, y la convicción de que le salen bien a pesar de si mismo, “aplauso para el asador” gritan los nietos que tienen destinados tres patas por cada uno, va a faltar “nene”, sentenció mamá ( apodo de su juventud), que siempre tiene un dato en contra para escupirle el asado. Su humor, obvio.

Mesa larga familiar en el quincho, un pollo riquísimo, y tema planteado: los sueños. A pedido mío mamá contó un sueño loco que me había divertido telefónicamente
Estaba en una cola dejando unas planillas para IOMA (ella odontóloga) y se preguntaba a sí misma que hacía en esa cola, cuestionando su estado pasivo (jubilada hacía unos cuantos años) y con las planillas impresentables con manchones de aceite, avergonzada de presentarlas en ese estado y a sabiendas de que ella ya no trabajaba, consciente, dentro del sueño de lo extraño de la situación, y los típicos encuentros alocados que nos hicieron sonreír a todos. Como siempre dispersa y olvidadiza, la ayudamos a completar frases que se le pasan, nombres que tiene en la punta de la lengua, y que con escasos datos nos pide que reconozcamos. Del tipo de: ese actor tan lindo que trabajo en la pelicula que nos gustó ¿Te acordás? ¿cual ma? Ese, joven, simpático. Imposible. Ahí entró en escena papá, cual niño que quiere mostrar la mejor historia y arrancó con su sueño de la noche anterior.
Yo era soldado, arrancó, terminaba la guerra de Malvinas, estábamos en retirada. Estaba con varios compañeros y al lado mío estaba  Dorichelli. (Doricheli un señor que hoy tendría 80, un señor ingeniero de corta estatura)
Sueño prometedor, nuestras carcajadas no se hicieron esperar.
-¿Vos que edad tenias en el sueño? quise saber
-Esta, respondió mi viejo con seguridad. nos estábamos preparando para el discurso de despedida, me acerqué a un armario donde guardábamos nuestras pertenencias y cuando me avivo, Dorichelli tenía en su bolso todas mis cosas. Lo miré caliente como un chivo, con bronca le dije : me afanaste mis cosas.
-¡Dejate de joder Tocho! Ponete en fila, que ya vienen para acá. (desvío del astuto Dorichelli)
En definitiva, continuó mi viejo, mientras lo miraba con bronca nos armamos en fila, todos de frente ya que se preparaba el acto de culminación, derrotados con gloria, nos volvíamos.

Las risas nuestras lo agrandaron a mi viejo, se sintió joven y liviano por una rato, su figura se hizo enorme y para un papá de setenta y dos años  esa mirada es halagadora. Sentirse, de nuevo, el superhéroe de los cuentos.

Envalentonado con las risas continúa: mientras esperábamos se hace un murmullo y luego un silencio total. Aparece Cristina (no una amiga ¡la presidenta! ahí en el sueño de mi viejo) toda vestida de negro, me parece verla, diciendo que quería hacer una mención especial para la mejor tropa
- ¿La tuya? preguntó Gabriel llorando de risa.
-¡No! Será tan hija de puta,  arrancó a decir que la mejor tropa había sido la otra, señalaba al otro costado y ahí Dorichelli se calentó y la interrumpió.
-¿Como nos dice algo así? Todos somos soldados que nos arriesgamos por nuestro país... y  en medio de todos me corro de la fila, distinguiéndome del resto,y lo interrumpí indignado, caliente
-Sos una hija de puta, yegua...yo, yo le hablaba así a ella-mi viejo se avergonzaba de si mismo en el sueño-Pará, pará, me decían y escucho que dicen: "este pelotudo se suicidó, lo van a echar a la mierda, esos comentarios los escuchaba entre los "jóvenes" conscriptos que habían ido a defender la patria. Ahí me desperté,  finalizó entre carcajadas mi padre, el soldado de la tercera edad.
La verdad es que el cuento nos hizo morir de risa como hacía rato no me reía en casa, donde últimamente las noticias no vienen siendo las mejores. Unas risas en medio de algunos problemas.
Salimos del quincho con una sonrisa en los labios.

Empezaba el fútbol, fin de campeonato de fútbol, los chicos y algunos grandes con la play, la mujeres lavamos los platos. Cábalas, partidos en paralelo y tres televisores encendidos. La tarde siguió con mate y galletitas. Otro domingo. El  pincha perdió. Estudiantes subcampeón.


sábado, 15 de mayo de 2010

Treinta y ...siete.

Ni la edad de Cristo, ni se cumple una década, ni fue un año particularmente especial, ni nada.
Un nuevo año, ni más ni menos
sólo eso, mi nuevo año.
Cambia muy poco, mas bien nada,
hoy me despierto como ayer,
igualita, los mismos pesares, las mismas obligaciones,
llena de proyectos, algunos ambiciosos, otros insignificates,
alguno... imposible de cumplir.
Metas alcanzables parecen gritarme los libros de auto ayuda,
sin tanto preámbulo los que me quieren me dicen: bajá un cambio.

Prometo íntimamente hacerlo, aunque me dejo el lugar para la duda,
cada año refuerzo esas cosas que me hacen ser yo.
Con lo bueno y con lo malo.
No prometo dejar hacer mil planes para el mismo día,
porque casi todo me  entusiasma, mi día tendría que ser mucho más largo.
No prometo ver más seguido a todos los que me hacen bien, aunque me propongo intentarlo.

Sólo soy más grande, de cuerpo, de vida, de sueños.
Brindo por muchas pavadas y por cosas importantes, acá cerquita y a la distancia,
a veces con un mate.
Por las voces que veo, que escucho y que leo.
Cruzo los dedos por ustedes y por mí, por que mejoren las cosas para todos,
por la energía con la que me levanto a la mañana,
y el cansancio con el que termino a la noche,
por mi amor de cada día y  esos mates que me curan,
por sacar todas las mañanas a los chicos de la cama aunque me caiga de sueño,
por cada conversación telefónica que acorta los desencuentros,
éstos de cada día,
Por este, mi nuevo año y con ustedes,
levanto la copa.

jueves, 13 de mayo de 2010

Asomando


Lo loco fue que me enteré el día de la madre...
caminamos siete cuadras hasta una farmacia
charlábamos de proyectos ¿otra carrera universitaria?
¿vivir en capital?
veintiún años y mil proyectos
desopilantes, grandiosos, chiquitos.
Siete cuadras de vuelta y mas planes,
de nuevo alocados
soñando despiertos.
Primer amor
asomando a la vida,
veintialgo de años
amigos, apuntes, cerveza, fiestas y amores.
Cinco minutos revolucionaron nuestras vidas:
dos rayas violetas,
casi un arco iris.
Risas y llantos,
éramos dos y medio,
jóvenes adultos
padres pequeños...
hijos gigantes.
Jugando a ser grande crecí, te amé en mi panza.
Cambiando proyectos, vestido y la fiesta
asomándote apenas y  ya entre nosotros.
Llenaste de vida, de risas, de todo.
La vida da vueltas, querías salirte, no aguantabas más,
sabiendo tan poco te espere sin riesgos
sin miedo de nada, creyendo en tu vida,
riendo de todo, sin saber tu nombre
¿rosa o celeste?
todo de amarillo, blanco o cremita.
Te esperábamos a mediados de  junio
ya no te aguantaste,
 un trece de mayo
minutos antes de las medianoche, casi mi cumpleaños,
te asomaste hermoso
te sobraba piel, te faltaban pelos,
cabeza ovalada.
Mi regalo eterno:

Tchamí, Tchamichazo, Alfonso, Tomas.
Gigante, enorme de amor.
Tu sonrisa eterna y lágrimas repletas,  corazón sensible,
a flor de piel la caricia.
Lo loco fue que me enteré un día de la madre...

Crecimos de golpe, cambiamos la vida.
Nos hiciste grandes,
nos convertiste en padres,
me sentí gigante.


¡ Feliz cumple

       
                                           Tomasito !





jueves, 6 de mayo de 2010

Algo simple

Quiero algo simple
arranco con una lámpara mágica
para frotarla,
para creer en genios que aparecen y
en hadas rosas.
Maravillosos sueños magicos
con soles y lunas augereadas
Quiero playas de cuerpos tranquilos,
con arena blanca y
bravos mares,
niños jugando con
sonrisas brillantes,
amarillo, verde y rojo.
Veladas eternas, lluviosas y grises
que se confunden
con gruesas lágrimas de emociones.
Reencuentros y recuerdos.
Nostalgias y añoranzas.
Y amaneceres naranjas
atravesando las ventanas.
La sombra de tu cuerpo,
melodías nuevas,
con notas recortadas
de canciones de amor
Sospechando tu respiración,
en un sueño.
Soluciones de fantasia,
en blanco y celeste.
Mariposas coloridas
pájaros cantando
la noche y un vino.