sábado, 31 de diciembre de 2011

31 de diciembre


Estoy a punto. De mandar la frase hecha inevitable de feliz fin de año para todos y que el próximo sea mejor. Porque es  la esencia. El resto es ruido. Ya lo sé.
Se que no hay diferencia. Que el 31 de diciembre es lo mismo que el 23 de junio. Que nada empieza. Que no hay más linea que la propia. Que las vidas se dividen por otras cosas. Y que cuando esté brindando (levantar la copa es muy trillado) voy a tener un remolino en la cabeza. O voy a estar en pedo. Y es lo mismo.
Hace unos cuantos años decidí que tomar de más para las fiestas de  fin de año era correcto. Que me hacia bien a mi y a todos. Que tras una copa le puedo decir a todos que los amo.
Las cosas no son geniales. 
Y uno caería en esa boludez de decir para qué las fiestas, que pase todo rápido. Yo digo que no. A pesar de los cambios y las ausencias.
Prefiero festejar. Siempre hay un motivo.
Yo tengo muchos.
Prefiero hacer pan dulce. Comprar las cosas y armarlo. Y cagarme de calor porque el pan dulce tiene que levar mil veces. Y nunca se termina. Y hay que amasar y amasar sin miedo. Meterle harina a las frutas secas sin miedo. Y seguir amasando. Y ella mira. Y me sale el corazón por el alma. Y él amasa y me mira. Festejo antes del 31.  Sin miedo.
Y les digo que el año que viene lo intento sola. Que los voy a sorprender. Yo no soy buena para las medidas ni para las recetas. Y no tengo paciencia. Y con el pan dulce hay que tener paciencia. Y tiene que aumentar de tamaño, Muchas veces. Como la esperanza. Y cuando esta alto hay que amasarlo de nuevo y se vuelve chiquito, pero con paciencia uno arranca de nuevo. Mil veces.
Al final lo cocinaron ellos. Casi a medianoche. Dicen que no quedaron muy grandes.
Me dice que sí, por teléfono,  que se pueden comer. Aunque no estén perfectos.

Ultimo día del año. Me niego al balance. No me importa.
Feliz año a todos lo que hicieron de este un año memorable. Fueron muchos y de muchas maneras diferentes. Estuvieron bien las piedras.
Mañana tiro la agenda vieja y estreno la nueva.
Siempre me emociona un poco.
Después es todo igual.
Hoy festejo. Con los que tengo al lado de la mesa. Con mi sangre. Con vos mi compañero. Con los que están en otras mesas pero conmigo. Con  mis hijos a lo lejos y aún así,  suena el teléfono y me sonríe el alma. Inexplicable. Se me hincha el pecho.
Brindo por mis sueños. Que se cumplan. Por los tuyos.
Abrazo a mis viejos. Los fotografío.

                                                     
                                                                 Feliz año a todos!!!!


martes, 28 de junio de 2011

Sin palabras

Sí, coincido con vos    es una palabra odiosa
la digo sin ganas
con bronca.
cuando no sé qué mierda quiero
cuando tengo ganas de mandarte lejos      bien lejos

aunque diez minutos después me muera por dentro
y  te necesite

Cuando el mundo se me viene encima
y no quiero seguir.
pero  sigo igual.

Como cuando me hice vieja de pronto.

vos sabes.

Ahí se acabaron los cuentos
para siempre (otra estúpida palabra)

No queda otra       solo por eso debo seguir
aunque dé lo mismo
sé que  nada se altera con esas palabras frías que dicen que está todo mal   (otra vez la maldita)
o que me abraces y me digas     no es nada.
Desde la otra punta. Equidistante.
Iguales de idiotas
idénticas

Me aterra su inmensidad
me hace sentir horrible
chiquita
impensada
insignificante.

Nunca, siempre, nada y todo.

Por eso me concentro en que este pie se levante cuando suena el primer acorde
y trato de no desafinar esa nota.

Me comparo y
te comparo
sé que somos otros

Escupo mi cabeza
porque si no lo hago
si no me sostengo de  cosas mecánicas
no puedo
me agarraría de algún lado  fuerte
presa del pánico
y no saldría nunca más.




sábado, 2 de abril de 2011

Piedra libre

(Siete cuentos tristes)

 I

En los recreos jugaban a los tiros. Luis encontraba los mejores escondites. No podía correr mucho, se ponía azul. A la tarde después de la escuela, Hugo asomaba la cabeza por la pared. En la medianera está el enemigo, gritaba. Saltaba y preparaban la ofensiva. Siempre les ganaban. Después mamá nos preparaba un café con leche y pan con manteca.

II

Hugo se disfrazó de soldado y peleó. Extrañó a mamá. Al café con leche y a Luis. Detrás de su fusil lloró. Recibió una carta. Murió mientras la leía  .

III

José vende almanaques y otras chucherías. Un carnét lo acredita. Cuenta su historia. Los pasajeros miran distraídos por la ventanilla. El camina por el vagón. Levanta sus muletas y baja en la estación. El próximo tren pasa en 7 minutos.

IV

Dos veces al año se autoconvocan en un galpón. Sacan un rollo de papel higiénico lleno de nombres. “Raúl se mató” grita Ramón. Estiran el papel. Tachan a Raúl. “Horacio no pudo salir, tuvo una recaída” se escuchó del fondo. Lo marcaron con un signo.
Cada vez menos sobrevivientes.

V

Unos jóvenes hacen la previa al baile. Miran sorprendidos a un viejo que se asoma. Es Rubén. Pasa y les relata su historia. Casi ganó la guerra. Perdió un brazo y tuvo hambre. Nadie lo recibió. Los chicos ríen nerviosos. El viejo Rubén sonríe triste, la historia siempre se repite.

VI

La vergüenza se aleja. Es cuestión de tiempo. ¡Qué alivio! Cada vez son menos. Hay historias con mala prensa. Todos perdieron. No hay leña por levantar. Menos laureles. Pronto los cubrirá el olvido. De eso sabemos mucho.
Se aleja la vergüenza. Es cuestión de tiempo ¡ Qué alivio!

VII

Crece el pasto, ya ni se ven la cruces. El viento hostil, borró la huellas. ¡Está tan lejos! ¿ Quién va ir a llevar una flor?
Mas lejos, unos chicos juegan a la guerra. 


martes, 1 de marzo de 2011

Antes y después




       Las vacaciones son el deseo a la máxima potencia puesto en 15 o 20 días.
      Más allá de la ansiedad y las ganas...pesan. Pesa la organización y el dinero. Y cada ilusión. Todo tiene que salir bien, todo. Pobrecitas, están tan exigidas, que aún siendo geniales quisiéramos más. Al menos un poco más.
     Pero el problema no es de ellas, claro que no, el problema es nuestro. Están idealizadas, los paisajes pueden ser fabulosos, pero amigos, los que vamos hacia ellos somos nosotros. Cada uno con su mochila
     Será, tal vez,  que pretendemos que en esos pocos días podamos mejorar las relaciones de parejas, dialogar con nuestros hijos, que el tiempo este siempre a la temperatura justa, inalterable. Impecable. Como en las propagandas. Son tan pocas, que aún haciéndolo, nos dejan gusto a poco. Pero junto con los bolsos, más llenos de lo que hace falta, vamos cada uno de nosotros. Con ganas y expectativas. Con frustraciones y problemas.
      Con las vacaciones que deseamos, las que podemos y las que siempre tuvimos. Y al costado  nuestro, al otro lado de la ventanilla, a él le pasa lo mismo. Y dos mas dos no siempre suma par.
       Por eso mi recomendación para estas vacaciones es la siguiente

  • No esperar tanto
  • Descansar mucho
  • Disfrutar todo lo posible, sacarle jugo a una piedra
  • Entender que no se acaba el mundo si dos días nos llueven (tres ya no digo nada)
  • Llevar poca ropa, menos que el año anterior
  • Comer mucho, olvidarse de los kilos
  • Leer a mas no poder
  • Mentalizarse: después de las vacaciones no se termina el mundo
  • Planear un fin de semana para mas adelante
  • Al regresar no desesperar...vuelve a empezar


Último día en Nono. 
Luego de un paseo en bici (10 años después) escapando de la lluvia





jueves, 13 de enero de 2011

Otras Cosas


Nuevo año, proyectos renovados.
Concreto alguno viejo. Insistente
El limonero, la higuera siguen firmes. El níspero pega en el palo. No se si se salva.
Los canarios tampoco. Fue sólo un soplo de verano. O dejaré durmiendo ese deseo, junto a otros. Sin puntos suspensivos.
El cuartito sin luz, o eso digo.
La santa rita crece y me provoca. Los jazmines y esos tutores indecisos.
Las hormigas domadas. Tal vez disimulan.
El pimpollo de mi rosa rescatada.
Y la abuela en su esplendor. Como nunca. La verás Dora, desde  arriba. ¡Qué colores!
Ya sé, no vale nada, pero lo miro tantas tardes....
Un plano artesanal y los deseos.
Las paredes sellan rumbos.


miércoles, 12 de enero de 2011

2011

Efemérides
Empezó el 2011
Hoy Mariana Ocampo cumple 38 años: Mari, para mí. Oveja vaya a saber porque reza en su mail. No sé donde andará...
Vale 32 acá abajo.
Mi enero platense cumple siete años. Me alegra ver la diagonal 74 vacía. Disfruto de su feria abogados. De su ausencia de trajes. Me alegra no verlos con sus apuros y sus maletines bajo el brazo. Sus charlas de problemas ajenos sin interés real.
Mis hijos en San Luis. Los escucho felices. Van a tener otro hermano.
Por primera vez en muchos años tengo veintiún días seguidos de vacaciones
Vuelvo a Córdoba
Inés cumplió un año.
Hay dos albañiles en mi casa, miro cerámicos, compro cocinas. Y una mesada con bacha. La negra no. Es muy cara. Me hice capitalista, bien entendido. Sé que me cuesta mucho todo y está bien. Me gusta poder.
Mis viejos cumplen 42 años de matrimonio.
Mi papá 72 años. Su carpa de Punta Mogotes los espera.
Mamá va a estar bien. Prometido.