Se que no hay diferencia. Que el 31 de diciembre es lo mismo que el 23 de junio. Que nada empieza. Que no hay más linea que la propia. Que las vidas se dividen por otras cosas. Y que cuando esté brindando (levantar la copa es muy trillado) voy a tener un remolino en la cabeza. O voy a estar en pedo. Y es lo mismo.
Hace unos cuantos años decidí que tomar de más para las fiestas de fin de año era correcto. Que me hacia bien a mi y a todos. Que tras una copa le puedo decir a todos que los amo.
Las cosas no son geniales.
Y uno caería en esa boludez de decir para qué las fiestas, que pase todo rápido. Yo digo que no. A pesar de los cambios y las ausencias.
Prefiero festejar. Siempre hay un motivo.
Yo tengo muchos.
Yo tengo muchos.
Prefiero hacer pan dulce. Comprar las cosas y armarlo. Y cagarme de calor porque el pan dulce tiene que levar mil veces. Y nunca se termina. Y hay que amasar y amasar sin miedo. Meterle harina a las frutas secas sin miedo. Y seguir amasando. Y ella mira. Y me sale el corazón por el alma. Y él amasa y me mira. Festejo antes del 31. Sin miedo.
Y les digo que el año que viene lo intento sola. Que los voy a sorprender. Yo no soy buena para las medidas ni para las recetas. Y no tengo paciencia. Y con el pan dulce hay que tener paciencia. Y tiene que aumentar de tamaño, Muchas veces. Como la esperanza. Y cuando esta alto hay que amasarlo de nuevo y se vuelve chiquito, pero con paciencia uno arranca de nuevo. Mil veces.
Al final lo cocinaron ellos. Casi a medianoche. Dicen que no quedaron muy grandes.
Me dice que sí, por teléfono, que se pueden comer. Aunque no estén perfectos.
Me dice que sí, por teléfono, que se pueden comer. Aunque no estén perfectos.
Ultimo día del año. Me niego al balance. No me importa.
Feliz año a todos lo que hicieron de este un año memorable. Fueron muchos y de muchas maneras diferentes. Estuvieron bien las piedras.
Mañana tiro la agenda vieja y estreno la nueva.
Después es todo igual.
Hoy festejo. Con los que tengo al lado de la mesa. Con mi sangre. Con vos mi compañero. Con los que están en otras mesas pero conmigo. Con mis hijos a lo lejos y aún así, suena el teléfono y me sonríe el alma. Inexplicable. Se me hincha el pecho.
Brindo por mis sueños. Que se cumplan. Por los tuyos.
Abrazo a mis viejos. Los fotografío.
Feliz año a todos!!!!








