Trabajo en una inmobiliaria, en general no pasa nada, bah pasan cosas que no tiene mucho que ver con lo que a mi me gusta que pase, por suerte alrededor tengo gente linda con la que da gusto estar.
Las personas entran sin parar. A veces viene gente con la que me dan ganas de hablar. Acaba de entrar un señor muy amable, profesor, se enamoro de una señora muy coqueta, de Belgrano e intentaron vivir acá en La Plata, ella pensó en poder adaptarse a la ciudad de las diagonales, con los ricos aromas de los tilos, y las hojas violetas de los jacaranda que tiñen nuestras calles. Pero no. Llego un día, un año después, cuando el profesor me comunico que se iba. Me preocupe, y comencé a hacer una fantasía acerca de la dificultad del amor en la tercera edad. Nuevo error. Su señora había prevalecido. Intentarán ahora un año en Belgrano. Siguen juntos y felices. Los tengo acá adelante. El año próximo prometen volver.
Me intrigan sus vidas, por que cambian, sus casas hablan de su vida. Cuando achican sus espacios, cuando las agrandan.
Un chico que transita un nuevo camino.
En estos días estoy tratando con gente de Costa Rica, un papa , con su hija y una amiga. Hablan divino. Respetuosa amabilidad. Se transforman en atractivas porque Costa Rica me suena a El Salvador. En realidad a pesar de no haber ido nunca conozco muchisimo de él. Primero me remite a la facultad, a esos días de descubrimiento, de historia, de lindos conocimientos, de aprehender saberes que me hicieron sentir que estaba en el lugar donde quería estar. Que me encontraba conmigo, que comenzaba a descubrirme a esa edad en que apenas podemos saber nada de nosotros. Marañas y mas marañas. No es que ahora sepa tanto. Una madeja para desenredar. De encontrar almas que hicieron crecer la mía. Amigas de ayer y de hoy. Dani, Rulo, Ana y tantos otros.
Y por otro, me hace transportarme a sus vidas, amigas, por eso en la primera conversión que tuve con ellos, las mencioné y les comenté que el frío acá era frío. Ellos me contaron, como ustedes, que hay solo dos estaciones una calor sin lluvia y otra... calor con lluvia. Pero, botas y bufanda nunca!.
Por estos días las estoy recordando mucho , me voy de vacaciones, no al Salvador, a Mar Azul. Les prometo y me prometo ir a ver esos mágicos colores que día a día veo e imagino.
Ya será.
Estuve a punto de cambiarle el nombre. Mínimo pasar a Algunas cosas. También me asustan los diminutivos. También los cambios. Basta de preguntas.
viernes, 29 de enero de 2010
En silencio
Me canse de la palabras,
te propongo que no hablemos,
renovemos este pacto,
que me mires,
que me sientas,
que conozcas tus deseos.
En silencio.
Yo prefiero que lo calles,
que no empañes con sonidos,
las palabras
no lo expresan,
yo no puedo revelarte,
no me salen expresiones.
Te prometo demostrarte,
que mi cuerpo te lo diga
mi mirada es mas clara,
la tuya no se equivoca.
No pretendo explicaciones
no me digas lo que somos.
Te confieso que he cambiado,
el silencio me acompaña.
Yo confío en mis sentidos,
es un algo que me empuja.
Es el mar el que me grita,
yo, callada le respondo.
En silencio.
No expliques,
no lo empañes,
yo no quiero mas palabras,
Dame espacio, dame aire
dame amor de terciopelo
no me digas que me quieres
no me quites el misterio
te propongo que no hablemos,
renovemos este pacto,
que me mires,
que me sientas,
que conozcas tus deseos.
En silencio.
Yo prefiero que lo calles,
que no empañes con sonidos,
las palabras
no lo expresan,
yo no puedo revelarte,
no me salen expresiones.
Te prometo demostrarte,
que mi cuerpo te lo diga
mi mirada es mas clara,
la tuya no se equivoca.
No pretendo explicaciones
no me digas lo que somos.
Te confieso que he cambiado,
el silencio me acompaña.
Yo confío en mis sentidos,
es un algo que me empuja.
Es el mar el que me grita,
yo, callada le respondo.
En silencio.
No expliques,
no lo empañes,
yo no quiero mas palabras,
Dame espacio, dame aire
dame amor de terciopelo
no me digas que me quieres
no me quites el misterio
jueves, 28 de enero de 2010
Olvido
me voy sin cruzarme con tu mirada
no preguntes corazón,
no hay respuestas,
esa luna no ilumina
me duele hasta tu aliento
mirarte y no encontrarme.Salí corriendo, escapando,
sin respuestas dolorida
espantada de olvido
esas almas volaron juntas
se soltaron sin saber, sin razones
No me pidas que lo olvide,
no me pidas que no sienta.
Ese mar quieto pregunta
esa luna me persigue
Adiós
me voy sin cruzarte la mirada
me voy
con el corazon sangrando.
A lo de mis abuelos...
La casa de los abuelos, es ese lugar en donde pasan las cosas mas maravillosas, donde nada malo nunca puede pasar. Las historias son siempre de fabulas, los aromas de los muebles, en el aire, en cada rincón se esconde un secreto.
Patios de rayuela y partidos de fútbol, con improvisadas pelotas de media. Aun sin pileta, bajo la parra, era siempre el mejor lugar en los calurosos veranos. Hermosas rutinas que llenan el alma de tranquilidad.
Pan con manteca y Pantera Rosa.
Y en ella habitan los personajes mas maravillosos de estas historias. El abuelo en el fondo haciendo jaulas de pájaros, alguna mesita de te o cuna de muñecas y tomando eternos mates que la abuela, sin sacar la pava de fuego, le llevaba recorriendo la casa. En silencio.
miércoles, 27 de enero de 2010
La China
Supongo que la idea era que se llame Soledad, error del registro le pusieron Solidea. Le decían la China. Se casó con Rodolfo. Tuvieron cuatro hijos. Mi papa Rodolfo Omar. Vinieron después Osvaldo, Ruben y Mirtita. La nena, esperada con ansia después de tres varones.
De piel muy blanca y ojos claros. Las manos rugosas y arrugadas, con pliegues de los años, y muchos lunares. Igual que mi papá.
Bajita. Anteojos grandes. Servicial hasta el extremo. La mesa se llenaba de ofrendas a la visita. Mates dulces. Queso y dulce.
Madre abnegada. Una pata con sus patitos. Orgullosa de cada uno de sus hijos, de sus nueras, de sus nietos, de cada logro que alguno de ellos consiguieran, espiritual y económico. Alegre e inquieta, de risa fácil. Amante de los tangos, sobre todo de los que sus hijos cantaban. Cada domingo le tocaba en la casa de un hijo diferente, celosos de su presencia su visita era seguida con interés. Todos deseaban su presencia. Cuando venia a casa, traía Shimmy (una especia de Sprite) y caramelos Lipo redondos de Menta, aunque papá protestase porque nos podíamos ahogar. Ella no creía que pudiera pasar, pero condescendiente los partía en dos. Disfrutaba de la comida, de ser agasajada: "Nunca como tanto, lo que pasa es que vos lo haces tan rico!!! repetía cada domingo en casa. "Tanto trabajo para prepararlo y se come en un minutito". Sencilla. Cariñosa. Querida.
La reina de su hogar, su alegría contagiaba a sus hijos y los unía desde el profundo amor que cosecho en cada uno de ellos. Hermosa risa, sonora. Nadie estaba dispuesto a generarle una tristeza.
Atesoro el recuerdo de mi papa en relación a ella. Una relación franca, graciosa, papá protestaba, vengo por una ratito se quejaba, pero todo el arsenal se ponía en esa mesa, junto con el mate, el agua, pan, mermelada, ciruela, las uvas de la parra que preparaba para llevar.Contaba infinidad de historias y dolores, atragantándose con sus palabras, desde sus cuentos repetía, no te vayas, quedate, contame, dejame que te atienda. Sin reproches.
Quedó viuda joven. Siempre vivió sola. Tenía algunos temores infundados, otros reales que afronto con valentía. Era ingenuamente graciosa. Los médicos la atemorizaban. Su patio era el lugar indicado para pasar las fiestas de fin de año, para Navidad le daba a cada uno de sus once nietos una bolsita con caramelos y otras golosinas. No le daba el bolsillo. A la entrada de su living tenia una maceta enorme, con una planta que no puedo recordar que era, nunca mire hacia arriba, pero alrededor del tallo estaba repleta de caracoles de mar que siempre, cada verano le traíamos sus nietos.
Anécdotas a montones la describen, de política nada. Votó a Manrique por cariño, un radical por dos de sus hijos, y un peronista por el otro, mi papá suele decir que el presidente de mesa pudo hacer quedado impresionado.Lo hizo por una rara sensación de armonía que no la abandonaba ni siquiera en el cuarto oscuro.
Cuando una nana la afectaba se metía en su cama y nos contaba todos los chusmerios que la tele le contaba.
Vivió siempre en una casa vieja, de paredones altos donde me trepaba en mi niñez con mis primos, una casa chica cuadrada con tres puertas , la del frente, la de la cocina y la del lavadero. Un fondo lleno de malvones y montones de viejas herramientas un poco oxidadas por el tiempo.
Le encantaban las flores aunque su olfato se había atrofiado y no sentía. Bien de ella, aun así le encantaba llenar su hogar de ricos aromas.
Dedicada en especial a mi papa y a mi padrino.
De piel muy blanca y ojos claros. Las manos rugosas y arrugadas, con pliegues de los años, y muchos lunares. Igual que mi papá.
Bajita. Anteojos grandes. Servicial hasta el extremo. La mesa se llenaba de ofrendas a la visita. Mates dulces. Queso y dulce.
Madre abnegada. Una pata con sus patitos. Orgullosa de cada uno de sus hijos, de sus nueras, de sus nietos, de cada logro que alguno de ellos consiguieran, espiritual y económico. Alegre e inquieta, de risa fácil. Amante de los tangos, sobre todo de los que sus hijos cantaban. Cada domingo le tocaba en la casa de un hijo diferente, celosos de su presencia su visita era seguida con interés. Todos deseaban su presencia. Cuando venia a casa, traía Shimmy (una especia de Sprite) y caramelos Lipo redondos de Menta, aunque papá protestase porque nos podíamos ahogar. Ella no creía que pudiera pasar, pero condescendiente los partía en dos. Disfrutaba de la comida, de ser agasajada: "Nunca como tanto, lo que pasa es que vos lo haces tan rico!!! repetía cada domingo en casa. "Tanto trabajo para prepararlo y se come en un minutito". Sencilla. Cariñosa. Querida.
La reina de su hogar, su alegría contagiaba a sus hijos y los unía desde el profundo amor que cosecho en cada uno de ellos. Hermosa risa, sonora. Nadie estaba dispuesto a generarle una tristeza.
Atesoro el recuerdo de mi papa en relación a ella. Una relación franca, graciosa, papá protestaba, vengo por una ratito se quejaba, pero todo el arsenal se ponía en esa mesa, junto con el mate, el agua, pan, mermelada, ciruela, las uvas de la parra que preparaba para llevar.Contaba infinidad de historias y dolores, atragantándose con sus palabras, desde sus cuentos repetía, no te vayas, quedate, contame, dejame que te atienda. Sin reproches.
Quedó viuda joven. Siempre vivió sola. Tenía algunos temores infundados, otros reales que afronto con valentía. Era ingenuamente graciosa. Los médicos la atemorizaban. Su patio era el lugar indicado para pasar las fiestas de fin de año, para Navidad le daba a cada uno de sus once nietos una bolsita con caramelos y otras golosinas. No le daba el bolsillo. A la entrada de su living tenia una maceta enorme, con una planta que no puedo recordar que era, nunca mire hacia arriba, pero alrededor del tallo estaba repleta de caracoles de mar que siempre, cada verano le traíamos sus nietos.
Anécdotas a montones la describen, de política nada. Votó a Manrique por cariño, un radical por dos de sus hijos, y un peronista por el otro, mi papá suele decir que el presidente de mesa pudo hacer quedado impresionado.Lo hizo por una rara sensación de armonía que no la abandonaba ni siquiera en el cuarto oscuro.
Cuando una nana la afectaba se metía en su cama y nos contaba todos los chusmerios que la tele le contaba.
Vivió siempre en una casa vieja, de paredones altos donde me trepaba en mi niñez con mis primos, una casa chica cuadrada con tres puertas , la del frente, la de la cocina y la del lavadero. Un fondo lleno de malvones y montones de viejas herramientas un poco oxidadas por el tiempo.
Le encantaban las flores aunque su olfato se había atrofiado y no sentía. Bien de ella, aun así le encantaba llenar su hogar de ricos aromas.
Dedicada en especial a mi papa y a mi padrino.
Aquel pañuelo
Un día de verano, de enero platense y pegajoso, un día como cualquier otro, un calor en la ciudad que era imposible estar, tratando de no prender siquiera la luz, nada que incrementara el malestar que generaba la temperatura.
Estaba sola en la casa, o al menos sin los chicos, que a los efectos de la rutina diaria hacia que esos días parecieran en cierta medida una bajada de energía que hablaba de la proximidad de las vacaciones. O mis vacaciones.
La ropa que lavaba se acumulaba encima de una estufa que hacia de repisa, y decidí hacer algo productivo...comencé a ordenar los cajones de los chicos entusiasmada con la idea, Como no estaban, la tarea era mas liviana.
Media blanca, mas bien grisacea, sucia para siempre, no sirve, sin pareja. La descarté con orgullo. Tengo la tendencia a guardar para algún otro momento cosas que nunca voy a usar. Una rayada que me recordó a la que estaba en el cajón del nene, abrí, ahí estaba, las junté y cuando las estaba guardando encontré un pañuelo rayado de tela, clásico, dobladito y sin usar....
Lo miré y sonreí con tristeza
-Papi se llevo todos los pañuelos!!
-Qué??
-Eso-como obvio- que se los llevó todos, los pañuelos
A veces una simple frase dice todo, esa frase daba una imagen textual del derrumbe, o lo que transitoriamente resultaba eso. Nuestro derrumbe.
Ella expresó una mezcla de sorpresa y molestia, como si le hubiesen arrancado algo que le era propio, en realidad así era, violentamente le arrancaban sus costumbres. Como siempre mi hijo guardó su tristeza protegiéndome a mi pesar.
Resultó mas fácil decir se llevó los pañuelos que ya no vive en casa, me dolió. Papá ya no vivía allí. Algunos rincones se revelaban vacíos. Sobraba espacio.
Era otro día de verano, de hace unos años atrás. Intenté entrar como si fuera un día cualquiera, yo sabia que no lo era.
Los pañuelos no estaban.
Yo le cambiaba sus costumbres, su papá le modificaba las costumbres y los pañuelos que descansaban imperturbables a la espera de ser usados ya no estaban. Eso convertía en imposible, la posibilidad de ser usados.
Sonreí, miré ese pañuelo limpito, el único que había quedado después de tantos años, lo guardé prolijamente y me alegré que el tiempo hubiese borrado la sensación que sus palabras dejaron ese día en los tres.
Todos nos habíamos vuelto a limpiar la nariz, y los ojos de alguna que otra lágrima, después de eso, pero nunca, nunca volví comprar esos pañuelos que a mi hija le habian arrancado.
jueves, 21 de enero de 2010
Una palida Rosa
Baldeaba todos los días la galería de su casa, a la mañana.Y la cocina después de comer. Casa chorizo, de las de antes, siempre limpia y ventilada. Unos mates interminables,todos en su punto justo.
Mantel de hule con flores. Los domingos, cuando hacia los fideos doblaba el mantel hacia atrás, la mitad de la mesa de madera descubierta, estiraba la masa que sobresalga por los costados, quedaba finita, le hacia los dobleces, y el abuelo con la cuchilla los cortaba, eran finos hilitos. Las mejores pastas. Nunca probé ravioles como los de ella. Y un tuco colorado, irresistible, desde arriba se veían aureolas burbujeantes mas anaranjadas, mi papa, a escondidas le mojaba el pan. Un aroma exquisito. Ella lo retaba, pero por dentro se reía. Siempre se reía por dentro, la risa le causaba incomodidad. A fuerza de sufrir no se relacionaba cómodamente con la alegría. Quería ser modista, pero en la familia ya había. Fue pantalonera. Tenia una letra hermosa, guardaba sus cuadernos y los mostraba orgullosa. No pudo ser lo que hubiera querido y le dolió.
Sacrificada, abnegada, ahorrativa, me duele decir que no fue feliz. Al menos sus historias no lo demostraban. Dio de ella todo, se entrego a su marido, a sus hijos, a sus nietos, ahorro pesito por pesito esperando remediar las trastadas que el destino le pudiera jugar. Lloro en secreto. Inteligente y lucida. Luchadora de su época. Y siempre pudo, hasta ayudo a los demás.
Vivió mucho, creo que ya no quería mas. Estaba cansada y dolorida. Nos hizo las ultimas mejores milanesas, nos dejo las recetas de sus comidas mas exquisitas, nos cebo los últimos mates y se fue. Tenia que ver a tanta gente que ya no estaba. Nunca logro decir a tiempo sus querencias. Aun así siempre nos sentimos queridos.
Allá, mas arriba su mama la esperaba, su esposo también, y la gente que palio sus heridas. Siempre imagine el gran reencuentro. Su esposo se fue cuando atravesaban el mejor momento. Supongo que quería la oportunidad de decir lo que en su tiempo no pudo. Tal vez una nueva oportunidad.
Es como un gran mazo de cartas mal barajados, están todas las cartas en el juego, las que queres, las que necesitas, pero no te tocaron en el momento justo. y pasan las manos y las cartas no te llegan.
Los que veía a diario estábamos bien. Fue madre, abuela y bisabuela. Nos dio de todo. Nos conto sus historias, sus tristezas. Se alegro de nuestros logros y con orgullo se los contó a los demás. Sufrió con cada uno de nuestros problemas. Largas noches en vela. La amábamos y hubieramos deseado llenarla de curitas.
Me falto decirle un ultimo te quiero, un mimo.
Egoista de mi, me hubiera gustado saberla mas feliz..
Mantel de hule con flores. Los domingos, cuando hacia los fideos doblaba el mantel hacia atrás, la mitad de la mesa de madera descubierta, estiraba la masa que sobresalga por los costados, quedaba finita, le hacia los dobleces, y el abuelo con la cuchilla los cortaba, eran finos hilitos. Las mejores pastas. Nunca probé ravioles como los de ella. Y un tuco colorado, irresistible, desde arriba se veían aureolas burbujeantes mas anaranjadas, mi papa, a escondidas le mojaba el pan. Un aroma exquisito. Ella lo retaba, pero por dentro se reía. Siempre se reía por dentro, la risa le causaba incomodidad. A fuerza de sufrir no se relacionaba cómodamente con la alegría. Quería ser modista, pero en la familia ya había. Fue pantalonera. Tenia una letra hermosa, guardaba sus cuadernos y los mostraba orgullosa. No pudo ser lo que hubiera querido y le dolió.
Sacrificada, abnegada, ahorrativa, me duele decir que no fue feliz. Al menos sus historias no lo demostraban. Dio de ella todo, se entrego a su marido, a sus hijos, a sus nietos, ahorro pesito por pesito esperando remediar las trastadas que el destino le pudiera jugar. Lloro en secreto. Inteligente y lucida. Luchadora de su época. Y siempre pudo, hasta ayudo a los demás.
Vivió mucho, creo que ya no quería mas. Estaba cansada y dolorida. Nos hizo las ultimas mejores milanesas, nos dejo las recetas de sus comidas mas exquisitas, nos cebo los últimos mates y se fue. Tenia que ver a tanta gente que ya no estaba. Nunca logro decir a tiempo sus querencias. Aun así siempre nos sentimos queridos.
Allá, mas arriba su mama la esperaba, su esposo también, y la gente que palio sus heridas. Siempre imagine el gran reencuentro. Su esposo se fue cuando atravesaban el mejor momento. Supongo que quería la oportunidad de decir lo que en su tiempo no pudo. Tal vez una nueva oportunidad.
Es como un gran mazo de cartas mal barajados, están todas las cartas en el juego, las que queres, las que necesitas, pero no te tocaron en el momento justo. y pasan las manos y las cartas no te llegan.
Los que veía a diario estábamos bien. Fue madre, abuela y bisabuela. Nos dio de todo. Nos conto sus historias, sus tristezas. Se alegro de nuestros logros y con orgullo se los contó a los demás. Sufrió con cada uno de nuestros problemas. Largas noches en vela. La amábamos y hubieramos deseado llenarla de curitas.
Me falto decirle un ultimo te quiero, un mimo.
Egoista de mi, me hubiera gustado saberla mas feliz..
martes, 19 de enero de 2010
Don Segundo ... toca la banda.
Mi abuelo era anticomunista, anti peronista y del lobo, apasionado pero no venenoso, escuchaba los partidos del domingo por la radio. Jugaba al Chinchon como nadie. Un estratega de las cartas. Si el decía que alguien jugaba bien, jugaba bien. Me paraba detrás de el para aprender.Era un hombre rudo por fuera, sensible de alma. Personaje, de los pintorescos, tenia manos huesudas, morenas y fuertes. Y una sonrisa sin dientes, ni uno. A pesar de tener una hija odontólogo nunca fue al consultorio y estaba orgulloso de ello.
Todo en el era pintoresco, todo en su vida, se convertía en un ritual, se afeitaba artesanalmente, siempre a la misma hora, se ponía crema por la cara y con una brocha lograba una textura perfecta, la toalla blanca de babero y la gillette, cuando terminaba su piel era tersa, y su olor, el propio. Tenia una hermosa piel y ojos pícaros. Contador de historias, largas, lindas sin pretensiones. Hablaba con los perros y le gustaban los pajaros.
Le faltaba una pierna desde la rodilla, la derecha, me encantaba pensar en un héroe de guerra, con un relato victorioso y un herida heroica, lo mismo hubiera dado , el hecho es que un árbol le cayó encima y luego de estar dos años hospitalizados la perdió. Nunca lo escuche quejarse.
Se que debe haber sido duro. Dueño de una carbonería su mundo cambio con el accidente.
Me decía la gorda, amaba a su gente y no sabia decirlo, le gustaba un buen tinto y la gente buena.
Era de los de antes, si te quería, te quería y si no....no hay tu tía.
Se quedo esperando unos bonos que tenían que pagarle, se juntaba con un viejo amigo y siempre los estaba por concretar. Sonó mil cosas con esa plata, siempre para otros. El no quería nada.
Su infancia fue triste, padre viudo inmigrante italiano con tres varones. Nació segundo y así lo llamaron. Segundo. Siempre ponía una golosina debajo de tu almohada al despertar cuando dormías en su casa. Te daba lo mejor que tenia.
Tengo la textura de sus manos entre mis recuerdos y el sonido de su pierna renga cuando entraba, siempre lo vi fuerte, siempre lo vi sabio.
Prometio vivir hasta el 2000 y no cumplio, nos dejo con gusto a poco.
lunes, 18 de enero de 2010
Hoy, muy lejos
Y seguimos sonriendo, miramos y no vemos
son excusas
Dios no puede estar en todos lados...
tanta ausencia!!
tanto horror en esos ojos
esa muda muerte en vida
esa muerte indiferente
hay dolor, por todos lados
ese halo nauseabundo, como moscas,
entre moscas,
y seguimos sonriendo
con palabras resonantes
vemos todo y no sabemos nada,
no sentimos.
Una era que te acerca, el contacto permanente,
el relato compartido,
el dolor es tan lejano.
Dios no puede estar en todos lados
esa violenta indiferencia
tanto golpe, un pesado pie te hunde
te sumerge
no hay salida
esos niños, esos viejos
esos cuerpos doloridos
con un alma desgarrada,
que sabemos los que hablamos, que sabemos
no hay futuro, nunca hubo
hoy miramos espantados un remate del destino
un dolor irremediable
y seguimos, desde lejos,
horrorizados,
nuestras vidas.
Sin culpables.
Haiti, un pais lejano
son excusas
Dios no puede estar en todos lados...
tanta ausencia!!
tanto horror en esos ojos
esa muda muerte en vida
esa muerte indiferente
hay dolor, por todos lados
ese halo nauseabundo, como moscas,
entre moscas,
y seguimos sonriendo
con palabras resonantes
vemos todo y no sabemos nada,
no sentimos.
Una era que te acerca, el contacto permanente,
el relato compartido,
el dolor es tan lejano.
Dios no puede estar en todos lados
esa violenta indiferencia
tanto golpe, un pesado pie te hunde
te sumerge
no hay salida
esos niños, esos viejos
esos cuerpos doloridos
con un alma desgarrada,
que sabemos los que hablamos, que sabemos
no hay futuro, nunca hubo
hoy miramos espantados un remate del destino
un dolor irremediable
y seguimos, desde lejos,
horrorizados,
nuestras vidas.
Sin culpables.
Haiti, un pais lejano
sábado, 16 de enero de 2010
Mariel
Se llamaba Carolina, durmió quince años en un ropero, entre la ropa de estación, viejas fotos y la caja de los remedios.Vestía un trapo verde, sin forma, descocida. Nunca fui muy creativa para la confección.
Ordenando un día la vi, sola y recordé viejos momentos.
Llego a mi un día cuando ya era grande, mezcla de adolescente y niña me aferraba a esa niñez queriendo retener el tiempo.
Jugué mucho, pero con una actitud distinta, casi con vergüenza, un poco aniñada aun, la amaba en secreto, sabiendo quizás que estaba dejando atras mi niñez, resistiendo me en ese ultimo regalo de Día del niño.
Mi mama sintió lo mismo, me la compro con sabor a despedida...
Muy rápido me convertí en mujer....y pasaron años.
Sabores y sinsabores cambiaron tu mano por la mía, no se cuando paso del aquel ropero a tu cama, apoyando su cabeza en tu almohada. Un día la viste, depositaste en ella mil fantasía y nuevamente vida.
Así, descocida y sin color, con aritos de perla y esos rulos, duros, enredados de otros tiempos, comenzó a mezclar mis olores con los tuyos...y a resplandecer.
Carolina, dejo de ser Carolina entre tus manos, tus juegos de niña la llevaron a pasear por mil mundos, "no llores mi vida", "shhh esta durmiendo" .... tus regordetas manos, llenas de amor maternal le dieron el lugar y un nombre, se llamaba Mariel, y pudo ser en tu vida lo que no en la mía, y la emoción de verte hoy con ella me agranda el pecho de ternura, porque mirándola entre tu brazos reconozco que no era otro su lugar, ni su nombre.
Tenia cara de Mariel.
18/08/2002
Años atras
Ordenando un día la vi, sola y recordé viejos momentos.
Llego a mi un día cuando ya era grande, mezcla de adolescente y niña me aferraba a esa niñez queriendo retener el tiempo.
Jugué mucho, pero con una actitud distinta, casi con vergüenza, un poco aniñada aun, la amaba en secreto, sabiendo quizás que estaba dejando atras mi niñez, resistiendo me en ese ultimo regalo de Día del niño.
Mi mama sintió lo mismo, me la compro con sabor a despedida...
Muy rápido me convertí en mujer....y pasaron años.
Sabores y sinsabores cambiaron tu mano por la mía, no se cuando paso del aquel ropero a tu cama, apoyando su cabeza en tu almohada. Un día la viste, depositaste en ella mil fantasía y nuevamente vida.
Así, descocida y sin color, con aritos de perla y esos rulos, duros, enredados de otros tiempos, comenzó a mezclar mis olores con los tuyos...y a resplandecer.
Carolina, dejo de ser Carolina entre tus manos, tus juegos de niña la llevaron a pasear por mil mundos, "no llores mi vida", "shhh esta durmiendo" .... tus regordetas manos, llenas de amor maternal le dieron el lugar y un nombre, se llamaba Mariel, y pudo ser en tu vida lo que no en la mía, y la emoción de verte hoy con ella me agranda el pecho de ternura, porque mirándola entre tu brazos reconozco que no era otro su lugar, ni su nombre.
Tenia cara de Mariel.
18/08/2002
Años atras
viernes, 8 de enero de 2010
Sensaciones
Apenas...nada.
O todo.
Fue un verano de colores. Verde, celeste, color arena, troncos y no mucho mas.
Fascinada.
Mar de fondo.
Me genera tantas cosas...me confunde, y con ansia asumo la confusión que habla de mi ser, de todo lo que escondo, de la rutina que aquieta mis aguas, mis mares revueltos.
Me olvide de los problemas, de las pequeñas e insignificantes cosas que a veces parecieran transformarse en importantes. Y dio paso a lo demás. Mi universo.
Y arranque a volar. Mañanas llenas de sensaciones, de sentidos, el olor de los pinos, el sendero de arena rodeado de arboles, el olor a eucalipto, el sonido de las olas. El mar tranquilo, revuelto, embravecido o como quisiera. Siempre el mar.
Conectarse con aquellas cosas que te hacen esenciales, la gente de lejos. La gente en sus pequeños mundos, con miradas de paz y la profunda sensacion de que lo cotidiano hace que te pierdas de algo. Yo al menos lo sospecho. Se me perdió un tiempo, y lo busco. Todo el tiempo nos perdemos de algo. Esa constante certeza de que siempre hay un camino olvidado. Quiero capturarlo todo.
Cosas pequeñas vuelven a llamar la atención como si no fuera una absoluta pavada. Algunas cositas. Y yo quiero detenerme, recapturarlo. Darle su espacio, su lugar, no quiero pasar nada por alto.
Una mañana, una orilla, me hechizo, me pierdo en nuevos tiempos. Mire por horas. Mi mente disparando en pequeñas posibilidad es remotas.
Seguí camino, en ese inmenso mar que me fascina, me hipnotiza poderoso y mi mente viaja.
Las olas van, vienen. Se llevan todo.
Me conecto con todo lo que me aleja de mis miedos, los oculto.
Quiero que me guiñe el ojo, quiero que desde lejos me diga algo.
Desde siempre pareciera que lo que sueño, lo que quiero disputa con lo que debo, como siempre me lo guardo, me mareo en estas aguas revueltas y prometo ahuyentar los temores, me recuesto en lo tranquilo. Previsible. Y ese vaivén que me tienta, que me llama. Y lo ignoro, no permito que me vea, que descubra que me invita.
Algunas imagenes me llevo conmigo, el sol, el viento, la lluvia intensa.
Me llevo a mi en mi tiempo, me llevo lo que siento cuando estoy libre. Me llevo a ese otro yo que, después se me olvida,. Me niego, me resisto.
No prometo coherencia, no se por donde ando, me encuentro, me desencuentro. Voy y vengo. Como dormida, me desvelo, me sospecho. Mas bien me intuyo. me sonrío.
Este verano de verde me volví a vislumbrar entre aromas y colores.
Amo esta conexion con sensaciones ocultas y mías, me encandilo ante la idea de poder romper con todo y ser quien soy, saber quien soy, dejar de soñar y reconocerme en mi.
Ya esta, ya paso, salgo de este lugar encantado.
Aprovecho, me reencuentro,
Reviso todo, lo guadro en mis retinas y me voy.
O todo.
Fue un verano de colores. Verde, celeste, color arena, troncos y no mucho mas.
Fascinada.
Mar de fondo.
Me genera tantas cosas...me confunde, y con ansia asumo la confusión que habla de mi ser, de todo lo que escondo, de la rutina que aquieta mis aguas, mis mares revueltos.
Me olvide de los problemas, de las pequeñas e insignificantes cosas que a veces parecieran transformarse en importantes. Y dio paso a lo demás. Mi universo.
Y arranque a volar. Mañanas llenas de sensaciones, de sentidos, el olor de los pinos, el sendero de arena rodeado de arboles, el olor a eucalipto, el sonido de las olas. El mar tranquilo, revuelto, embravecido o como quisiera. Siempre el mar.
Conectarse con aquellas cosas que te hacen esenciales, la gente de lejos. La gente en sus pequeños mundos, con miradas de paz y la profunda sensacion de que lo cotidiano hace que te pierdas de algo. Yo al menos lo sospecho. Se me perdió un tiempo, y lo busco. Todo el tiempo nos perdemos de algo. Esa constante certeza de que siempre hay un camino olvidado. Quiero capturarlo todo.
Cosas pequeñas vuelven a llamar la atención como si no fuera una absoluta pavada. Algunas cositas. Y yo quiero detenerme, recapturarlo. Darle su espacio, su lugar, no quiero pasar nada por alto.
Una mañana, una orilla, me hechizo, me pierdo en nuevos tiempos. Mire por horas. Mi mente disparando en pequeñas posibilidad es remotas.
Seguí camino, en ese inmenso mar que me fascina, me hipnotiza poderoso y mi mente viaja.
Las olas van, vienen. Se llevan todo.
Me conecto con todo lo que me aleja de mis miedos, los oculto.
Quiero que me guiñe el ojo, quiero que desde lejos me diga algo.
Desde siempre pareciera que lo que sueño, lo que quiero disputa con lo que debo, como siempre me lo guardo, me mareo en estas aguas revueltas y prometo ahuyentar los temores, me recuesto en lo tranquilo. Previsible. Y ese vaivén que me tienta, que me llama. Y lo ignoro, no permito que me vea, que descubra que me invita.
Algunas imagenes me llevo conmigo, el sol, el viento, la lluvia intensa.
Me llevo a mi en mi tiempo, me llevo lo que siento cuando estoy libre. Me llevo a ese otro yo que, después se me olvida,. Me niego, me resisto.
No prometo coherencia, no se por donde ando, me encuentro, me desencuentro. Voy y vengo. Como dormida, me desvelo, me sospecho. Mas bien me intuyo. me sonrío.
Este verano de verde me volví a vislumbrar entre aromas y colores.
Amo esta conexion con sensaciones ocultas y mías, me encandilo ante la idea de poder romper con todo y ser quien soy, saber quien soy, dejar de soñar y reconocerme en mi.
Ya esta, ya paso, salgo de este lugar encantado.
Aprovecho, me reencuentro,
Reviso todo, lo guadro en mis retinas y me voy.
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