Soy una convencida que vivir en pareja es la mejor manera de vivir esta hermosa y compleja vida que se nos ha dado la oportunidad de disfrutar. Tuve y tengo la suerte de transitar mi camino al lado de personas geniales con las que fui muy feliz hasta que dejé de estarlo. No siempre es tan sencilla, tiene sus bemoles, por algo existen las diferencias, distanciamientos, separaciones y en los casos más extremos los asesinatos en forma violenta. Sólo en casos muy, muy extremos.
Como bien lo dicen las frases echas: las penas se dividen y las alegrías se multiplican de a dos...a veces. Sólo en muy pocos momentos las parejas estorban.
También sucede que esos momentos, únicos y especiales, programados con anticipación, y pensados como una velada perfecta... terminan mal. O quizá me pasa sólo a mí.
Como dije, estoy en pareja, segunda convivencia, proyectando nuevamente, feliz de compartir todo, ocasionalmente sin niños, no es un detalle menor mencionar que tengo dos hijos con mi anterior matrimonio. Dos soles, hermosos, adorables con los que conformamos una gran familia, mi sueño. No por eso dejan de ser niños. Un adolescente, la otra casi. Insisto: un sueño. Por supuesto ¿quién no tiene alguna vez una pesadilla?
Esta vez nada tienen que ver. Aprovechando un fin de semana solos, programamos la cena romántica. Con tiempo reservamos la mesa para dos. Velas, sahumerio, dos copas de exquisito vino, música de fondo,. La comida: un manjar. Reserva a nombre mio 22 hs., el resto sólo imagínenlo.
Salimos a hacer unas compras, nos sobraba tiempo, pasamos por la casa de unos amigos, charla va charla viene, me colgué.¡Con una pavada! Suelo ser dispersa, lo reconozco, un pequeño defecto en mi personalidad que a él, a mi amor, no lo hace muy feliz...
Sí, se me hizo un poco tarde lo noté cuando le vi la cara un poco rígida... ¡Vamos, vamos! Levantamos campamento en medio de un gran seriedad y subimos al auto. El clima ya, un poco denso. No era lo mismo. No importa- minimicé su humor-todo iba a salir como estaba planeado... seguí con la charla amena, le pasé mi mano, intenté entrelazarla con la de él. No se prendió. No importa. Hice de cuenta que no había pasado nada. Que no decaiga.
Llegamos al restaurante. y por un minutito, fatal ( mi culpa, se sabe) perdimos la mesa, pasamos a lista de espera, todos acababan de comenzar a comer, teníamos una hora de demora mínimo. Yo a esta altura le esquivaba la mirada. Los ojos de mi amor, los suponía chispeantes.
Pasaron quince minutos de tenso silencio cuando una moza, más bien una enviada del señor, nos hizo pasar.
Ya no se podía enmendar. Si hay algo que detesto profundamente de la convivencia son todas las convenciones que tenés que respetar. Daba para irse. Ya la velada era un fracaso. De vivir separados cada cual a su casa y mañana nos reímos de los contratiempos. No. La cena se transformó en una cagada, pero ahí te tenés que quedar, silenciosamente, ante la mirada del resto. Resignados.
Cuánto mas durara esto, peor iba a ser el estallido. Me volví un poco hombre con el tiempo, creo que los problemas pasan cuando no los hablás, él no. Sabía que cualquier cosa iba a ser el detonante...hasta una mirada.
-No nos peleemos hoy -fue mi tímido intento. Intentaba pasar el trago amargo antes de comenzar con el pedido de la comida. El plato era abundante y había que compartir.
-Me haces calentar- determinó. No quedaban dudas, nada por hacer. Vuelta a mirar adelante y un mutismo incómodo. Alguna mirada de pena de otro cliente, mientras le cuchicheaba (lo sé) a su amorosa y puntual mujer: "esta pareja no dura" Allá ellos.
Pidió el vino sin consultar. No importa, yo también quería vino. Lo dejo en tus manos amor, pensé y me reí sola de la situación.
Miramos la carta, me pedí un Lomo Agridulce y él un Salmón Rosado. La moza sonriendo no sirvió el vino .Moría de sed pero no sabia si quería brindar. No quería. Ya no había salmón, el último salmón, afrodisíaco y rosado, se lo estaba comiendo el señor sentado en frente, contento obvio con una rubia divina. Nosotros seguíamos mudos. Tomé vino. Apoyé torpe la copa, casi vuelco. Me miró. Yo nada..
Llamó a la moza ¿ El Lomo a la Riojana qué tiene?
-Soy nueva, te averiguo que tiene. Je je. Nos pasaban todas.
-Un lomo, con arvejas, morron, papas y huevo.
-Dale, traeme eso.
-Soy nueva, te averiguo que tiene. Je je. Nos pasaban todas.
-Un lomo, con arvejas, morron, papas y huevo.
-Dale, traeme eso.
Trajeron la comida, obvio el plato no le gustó ¡esta pelotuda me trajo carne con huevos fritos! miraba mi plato divino y la carne con papafritas de él. No le mencioné que la moza se lo habia descripto. Era mi momento de levantar el muerto, prefiero cualquier cosa menos compartir la comida. Tengo que amar mucho a alguien para hacerlo. O tener que enmendar una cagada muy grande, la verdad es que no había sido para tanto. Pero me sentía expuesta ante la mirada de unos cuantos tórtolos que se sonreían, y el más obceno entrecruzó el brazo con su chica y bebió una copa de champagne. Esa fue la gota que derramó el vaso. Nosotros seguiamos sin hablarnos. Tomé una medida drástica, levanté su plato con actitud y le serví la mitad del mío. Muda, como una ofrenda. La aceptó. La comió con ganas y de a poco se le fue la rigidez de la cara. Igual no me hablaba.
-Está buenisimo- se le destrabó la lengua y de a poco empezó a encontrar atenuantes para mi no tan grave comportamiento.El sabia lo que había significado para mí. La pipa de la paz.
Era mi momento, lo sabía, le tomé la mano, no protestó. La tormenta había pasado. Es al pedo, era amor. Comimos el postre en paz, nos fuimos a casa. Insisto, me encanta la vida en pareja. Más allá de algunos pequeños detalles, la prefiero. Aunque me quede con hambre.
La velada terminó perfecta. No esperen que les cuente mas nada.
-Está buenisimo- se le destrabó la lengua y de a poco empezó a encontrar atenuantes para mi no tan grave comportamiento.El sabia lo que había significado para mí. La pipa de la paz.
Era mi momento, lo sabía, le tomé la mano, no protestó. La tormenta había pasado. Es al pedo, era amor. Comimos el postre en paz, nos fuimos a casa. Insisto, me encanta la vida en pareja. Más allá de algunos pequeños detalles, la prefiero. Aunque me quede con hambre.
La velada terminó perfecta. No esperen que les cuente mas nada.



