jueves, 29 de abril de 2010

El mejor regalo

            Quiero un libro de quejas, el más grande, el de la vida, el de las cosas que duelen y no se sabe a donde ponerlas. Para llorar,  y no saber de explicaciones.
¿ A quién reclamarle? Crezco y crezco y no aprendo, lo que duele me quiebra, me hace un augero en el pecho, me desgarra.
       Me duele el corazón, no el que late porque sabe, el del amor y del miedo. El que hace que el mundo, se caiga a tus pies. Y no entiendo. No quiero teorizar las tristezas. Tampoco explicarle a mi alma.
 El mismo corazón que guarda los  recuerdos más hermosos, que sonríe y a veces se mata a carcajadas.




La pileta apareció de la noche a la mañana, de repente, la noche del cinco de enero, con los Reyes Magos ¿quién sabe a que hora pasaron? Tomaron  agua y se comieron todo el pastito. Ni una pajita dejaron. Esa noche, la de reyes, se ve que vinieron con mucho hambre, y sed, el jarro del agua estaba dado vuelta, ni una gota quedaba.
Para mi que no encontraban mi casa y encima con esa pileta ...seguro se les debe haber complicado encontrarla, porque está bastante lejos, en la otra punta dicen  y que cuesta bastante llegar, porque  hay  muchas diagonales y cambian los nombres, por eso, para mis cumpleaños venían pocos compañeritos de la escuela, eso sí, todos los del barrio. Claro  a ellos no les costaba nada.


En el fondo de casa, esa mañana del seis de enero había unas pisadas raras, mitad animal, mitad humano, se ve que no son como nosotros y claro... con camellos que vuelan y miles de regalos. ¡Imposible que sean humanos con un trabajo tan diferente!
Siempre nos traían un regalo para cada uno. Esta vez no leyeron la cartita, con mamá siempre la hacíamos y hasta ese momento siempre la habían leído, pero  esta vez no. Se ve que nos leyeron la mente, porque nosotros de la pileta ni mu a ellos.
La pileta era una de las grandes, enorme, de las que se entierran en el fondo, color celeste tirando a un azul. Con una escalerita hermosa, de dos escalones.
Deben haber sido muy, muy silenciosos par meter semejante pileta sin hacer ruido. 
A la mañana miramos a todos lados y nada.
Se les ocurrió a ellos, a papá y mamá,  miren para el patio... y ahí estaba.
¡Qué emoción y  qué misterio! Volando la deben haber bajado porque por las puertas no entraba, esos reyes,  sí que eran magos.
La felicidad duro toda la mañana, nos metieron a los tres un ratito adentro para que juguemos, no, dijo mamá, todavía no se puede llenar, tenemos que enterrarla.
Por suerte el domingo siguiente vino mi padrino . Mi papá y él se pusieron a hacer el pozo. Creo que no se imaginaban que  les iba a llevar tanto trabajo, porque habían cavado bien poco cuando se dieron cuenta que lo iban a necesitar a Vicente y Oscar, unos albañiles amigos. Nosotros no parábamos de preguntarles ¿cuánto falta? Al final ya ni nos contestaban. Creo que debían pensar que los Reyes si eran tan Magos podrían haber enterrado la pileta y todo. No me animé a decirlo en vos alta para que los reyes no lo tomen mal. Después de todo la pileta la habían traído.
Pasaron varios dias hasta que la pileta estuvo bien enterrada en su lugar ¿y lo que tardó en llenarse? siglos, yo apretaba  la manguera para que el chorro salga muy rápido y nada, me aburrí de mirarla, mama nos decía que esperemos a levantarnos y ahí recién nos metíamos.
La espera fue interminable, como cuando en la playa había que hacer la digestión, el tiempo parecía no pasar.
A la mañana siguiente el agua estaba helada, se veía el fondo azul, primero entré hasta el primer escalón y cuando ya no sentí el cuerpo, de frío obvio, me zambullí. Estuvimos todo el día, salimos de la pileta cuando  mamá nos sacó, decia que empezabamos a ponernos azules.
Desde aquel seis de enero siempre recordábamos el año de la  llegada de la pileta y todos nos poníamos a pensar en cómo habrían hecho para traerla, siempre fui de la idea que la pileta era chiquita hasta que la apoyaron en el fondo de casa, recién ahi se agrandó, mi hermano Diego, dijo que trajeron  volando y Gabriel,el mayor, siempre lógico, opinaba que no había que buscarle mucha explicacion .
Mamá y papá se quedaban callados y sonreían, parecían disfrutar de la discusion y a ellos no se les ocurría  nada, son cosas que nunca se saben, decía papá,  y ...son magos comentaba mamá, ellos tienen sus trucos.
 No se por qué, pero esa conversación les causaba mucha gracia.


¡Gracias...
eternas gracias a mis viejos que hicieron de mi infancia una etapa de sueños!

viernes, 23 de abril de 2010

El lugar de los sueños


Las casas de las abuelas,  en todos los rincones del universo, son mágicas, sus casas  esconden fantasía, con sus olores y sus ruidos. Siempre, el paso del tiempo, les regala junto con las arrugas y el par de anteojos carey, una habitación para soñar.
La pieza desocupada de la casa de la abuela China era estratégico, los juegos se desarrollaban en ese espacio. Esos rincones eran nuestros. A veces, cerrábamos la puerta que daba al living y hasta que un tío aparecía, era tierra de nadie, mas bien, la nuestra.
Era una pieza ciega, con una ventana tipo campo, que daba a la cocina. Esta condición  la hacia ideal, los grandes siempre  se reunían allí. Cuando la ventana  se abría de par en par,  entrabas de lleno en las conversiones de los adultos.
No siempre era un placer escucharlas, pero no había ni habrá jamás mayor atractivo para los chicos, que la conversión de los grandes. Es regla.
La cocina era donde siempre pasaba todo, a medida que crecíamos una silla nos esperaba, para acceder calladitos al mundo de los adultos.
Pero la que nos ocupa, la nuestra de viejos tiempos,  era una habitación con dos camas, cubierta de un  acolchado uno en tono de blanco y verde, y el otro parecido. No  igual.
Mesa de luz en el medio. Una cunita, ya olvidada, al final de una de las camas y una vieja maquina de coser descansaba sin encontrar ya, utilidad.
Un ropero antiguo, sin cosas importantes, completaba la decoración  y el mundo: nuestro.
En esa pieza, los grandes, ya no entraban, a veces la abuela se asomaba y lo único que pedía era que cuidemos sus adornos de cerámica, algún elefantito y otras chucherías.Se hacia la enojada, pero todo lo bajo que podía, para que ningún mayor se hiciera eco del reto. Era mas un ritual que otra cosa.
Era un gran bullicio de chicos, por suerte la aparición en escena de uno de nosotros remplazaba a aquel que ya podía sentarse en la cocina con los grandes. Todos no hubieramos entrado.
En esa pieza, lo principal era la organización. Hacíamos carpitas que nos llevaba casi la totalidad del tiempo del que disponíamos, las reglas del juego era otra de las tareas que ocupaban nuestras mentes. En medio de tantas normas se nos olvidaba el fin. A veces, era tan complejo, que nos aburríamos durante el trámite
Una habitación que podía albergar los sueños de cualquiera, la cama preparada, y la aventura de quedarse con la abuela. La cama se pasaba la noche esperando que alguno de nosotros se acunara entre sus sabanas, desilusionada. Todos dormíamos apretaditos con la abuela, y la única agasajada era la cama grande, la de la abuela, la que tenia la tele. Y ahí, nunca se jugaba. Estaba prohibida. Y nosotros, once primos, cumplíamos las reglas.
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martes, 20 de abril de 2010

Son cosas importantes

Casi un héroe


Quien diría super héroe, si es como todas, si hace lo que puede desde el lugar que puede, si fuese carpintero le haría una cuna para los bebés de los juegos, una caja de herramientas, para Pedro, su hijo.
Si pudiera ser mas grande, si tuviera mejores ideas, estaría tratando de escribir cosas importantes...
Ana no es poeta, Ana es mamá, y la verdad es que quisiera poder escribir
las más importantes, porque son para los que cada día la miran esperando.
Ana trata de hablarles de princesas, las que vienen en frascos chiquitos , que son capaces de cosas grandiosas y a veces, nadie se da cuenta. A veces son las protagonistas de los cuentos, son las heroínas que aman sin esperar nada...
No aman solo al príncipe, ojo, eso lo hace cualquiera, estas princesas, las de sus historias aman a todos, aunque a veces, no sea justo
y de las hadas, que tienen un corazon colorado, sabio, y se dan cuenta o se empeñan en ver que lo lindo está bien adentro, aunque tengan un espejito, que a veces, no les dice que son las mas bonitas.
También quiere hablarles de dragones, de los malos, que acechan cada noche, cada puerta, que ensombrecen los sueños, son malos, muy malos, porque a veces se salen de los cuentos,
las princesas y la hadas tienen miedo, pero un miedo de verdad no el que está en los libros.
Ana no sabe cómo contarlo
Los guerreros y los príncipes también tienen miedo
y eso que son valientes
porque malos eran lo de antes, las cosas van cambiando, ni siquiera se puede confiar en los malos,
desde ya, no siempre viven en castillos, de cada cien, uno de los de ella, vive en mansiones, el resto vive como todos, en casitas con poco fondo, hasta en departamentos chiquititos
y hacen una vida parecida a la de cualquiera, sin tanto suspenso.
Quiere que sepan de sus héroes, de los príncipes que se enamoran, ¡huy como se enamoran! y que lloran en sus brazos, porque a veces ellos también tienen un envase muy chico para tanto sentimiento y no saben que hacer, el dolor se les sale por los costados y por los ojos, en forma de lágrimas, y quieren despertar a la princesa con un beso, pero a veces no saben cómo hacerlo , porque son los principes de sus cuentos, y a estos se les llena el corazón de tristeza y la frente de granitos. Entonces se transforman en guerreros y se pelean contra todo. Sobre todo, con el tiempo y ahogan los desengaños en un partido de pelota
Se ríen como duendes, mientras ríen les crecen unas alas que los levanta hasta el techo ¡y son tan importantes! por eso, como son tan importantes, les quiere contar un cuento.

Por las mañana, Ana, antes de salir, con el tiempo que le queda, se monta en blancos córceles, les pone largas capas, los llena de fantasias y verdades, se sube a las escobas y la magia, la sirve con la leche.


martes, 13 de abril de 2010

Martes 13

NO soy supersticiosa, vale aclarar,  no "muy" supersticiosa, no tengo presente durante el día entero que hoy, señores y señoras, es martes 13, pero en rigor a la verdad absoluta,  ando con mas cuidado, no todo lo que esta pendiente lo concluyo hoy. Seria para joder. Tengo  anotaciones que las llevo conmigo un año o más, la visita a la ginecóloga por ejemplo, la paso de mes a mes en la agenda... ¿para qué ir hoy? no, no iría al medico, y no vayan a creer que soy tan gila como para pensar que justo hoy me van a diagnosticar una enfermedad terminal, sólo porque es martes 13, no!!! pero, por las dudas no voy.
 Ni loca viajo, ¿para qué?¿ para demostrarle a quién que no creo en pavadas? todos saben que no soy de las que apoya el salero en la mesa, no beso el mate cuando equivoco el dueño,  no voy a que una bruja me adivine el destino, ni me asustan los gatos negros....
Pero,  los martes 13 no me gustan, sera por todo el bombo de Jason  que se me fue metiendo en la cabeza, o la publicidad yanquilandia, no sé,  pero con cierto recelo transcurro estos días intentando que todo sea lo más parecido a la normalidad, sin sacarle el ojo  a la fatalidad.
Caminé tranquila, media olvidada, ya dije que no lo tengo presente todo el tiempo, identificando las casas, numero por numero: 1719, 1715, si 1713, era ahí mismo. ¡Ni lo digan! Desgracia y la yeta. Por eso cuando llegué y ví unas13 personas que sobresalían de la puerta de entrada que a todos nos convocaba me preocupé.Tomé mi lugar y a la bonita, joven y sonriente chica que se situó detrás mio le pedí que me cuidara el lugar, un segundo....sí, sí, fui a contar cuantos fulanos éramos, me tranquilizó ( en cierta medida) ver que la escalera bajaba bastante, no éramos sólo 13, como poco  ciento 13,  pero desgraciadamente yo tenia ahí al menos para unas horas.
Pasada hora y media, la cola casi no se movía, miré a la joven bonita, siempre sonriente, a esta altura ya me jodía, y  no se inmutaba, el resto variaba en la actitud, resoplaban, espiaban por sobre el de adelante, giraban la cabeza con impaciencia, apoyaban el peso del cuerpo de una pierna a la otra, los gestos eran magros no había mucho lugar para mostrar la molestia y  tenían que ser muy sonoros,  para que alguien lo advirtiera, el ruido del ambiente tapaba todo. Creció mi fastidio cuando noté que la escalera era caracol, gracias a dios subía, de haber bajado íbamos derecho al infierno, sin muerte previa, porque esa escalera seguro no conducía al paraíso.
Desde la cola  veía un grupito de personas. La joven bonita, un hombre joven antiguo con un traje añoso marrón descolorido y un corbatita desalineada a la que no le podía sacar la vista de encima. Una señora rellenita mas abrigada de lo que el dia absolutamente caluroso demandaba y un chico de sport, no elegante. El resto era gentío, cabezas morochas, mal teñidas, hebillas y alguna gorrita. Manos y cuerpos. El ambiente era pesado. todos por lo mismo.
Se movía poco. Todos se veian competidores, avanzamos tres o cuatro metros, abajo logre sospechar a un señor en una ventanilla de cobro, y varias personas salian desilucionadas, detrás del vidrio de blindex acorazado, un tipo con cara de nada y varias pegatinas, que me alertaron, en tres pagos con VISA, MASTERCARD, TARJETA NARANJA, Cursos de Inglés en tres cuotas de 35 Euros, Certificado Internacional, bla, bla, bla. Un señor de sesenta años pagaba una cuota de la capacitación en informática que le servia para seguir haciendo la cola para poder trabajar, el señor de la ventanilla se me transformó en la personificación del diablo. Al menos el vocero.¡Que negocio! Martes 13 la dejé a la bonita escotada y al de la corbata torcida, casi se la acomodo antes de irme. Chau suerte. Subi los trescientos trece escalones y me fui. Hoy no iba a conseguir trabajo

sábado, 10 de abril de 2010

Dormidos



Tu cuerpo y el mío en la cama
tu tibieza
el abrazo
tu respiracion, la mía
la tranquilidad
tus manos en mi pelo
la paz.

De noche, el cuerpo cansado
palabras pendientes,
tu mano en mi pelo
silencios buscados,
tu mirada llena
la cama
terminan los ruidos, se aquietan las almas
te encuentro en las sabanas,
tus manos me acunan
tu respiracion cercana
los cuerpos en calma
tu abrazo
te entrego mi sueño
se acurruca el alma, te siento a mi lado
te encuentro tan mío, corazones plenos
me animo  a saberte
me entrego
ya siento tu sueño, respiracion pausada
la noche, nosotros tan claros.





miércoles, 7 de abril de 2010

Rocío de Abril

Una mañana como todas,  arranqué diez minutos tarde, sí como todas, siempre salgo diez minutos tarde. Los pago todo el día.
Este abril me llama desde la cama. Mi cama es calentita. Todos los abriles la cama me retiene. Me llama siempre.
Levanté la cortina, el fondo con rocío.
Hice la leche, entregué llaves, les di plata, los reté por algo, les alcancé lo que se olvidaban y cerré la puerte. Dos veces.
Me senté. Hay sol.
Ahhh los pajaritos...  me levanté y les di de comer.

Te levantaste, tomamos mate, te besé, te conté mi dia, me contaste el tuyo. Me hiciste un mimo.
Veinticinco minutos...me cambié.
El teléfono, la billetera, la llaves....
Sonó el teléfono 111111111111 número desconocido.
-Mi negra!!! Es Rulo. Rulo es Laura, es amiga. Del alma. Desde siempre, hasta siempre. A pesar de las distancias enormes. A pesar de un viaje que pospongo desde hace???????? casi diez años Uffff. Los hijos, el trabajo, la vida. Tan lejos.
Acá,caminando las calles de La Plata con emoción. La imagino por 48. Respirando este aire y guardándolo en los bolsillos. Sacando fotos para guardar en el corazón. Mirando con nostalgia como cambió todo. Regocijándose en cada recuerdo. Abrazando personas, lugares y postales.
Extrañando a cada paso. El que viene, el que anda, el que deja.
A la mañana temprano caminando por la Plata, a la mañana le cuesta acomodarse el pelo. Los rulos son muy rebeldes. Ella no tanto.
-Te reservé el almuerzo.
Aprendí a conformarme con su voz a la distancia, no olvido nada de sus gestos, sus mañanas silenciosas. Su demora en lavarse la cabeza. Dejé de lado mis ganas.
Salí corriendo, con mis diez minutos a cuesta, quizá ya quince.
No encontré lugar para dejar el auto, como siempre. caminé siete cuadras. Me sentí feliz.
No te peinaste? Tenés un Rulo.
Me olvidé.
Como siempre.
Hoy almuerzo lindo.
Y después...vamos a comer torta de bollos. La más rica torta que llegó por encomienda.