NO soy supersticiosa, vale aclarar, no "muy" supersticiosa, no tengo presente durante el día entero que hoy, señores y señoras, es martes 13, pero en rigor a la verdad absoluta, ando con mas cuidado, no todo lo que esta pendiente lo concluyo hoy. Seria para joder. Tengo anotaciones que las llevo conmigo un año o más, la visita a la ginecóloga por ejemplo, la paso de mes a mes en la agenda... ¿para qué ir hoy? no, no iría al medico, y no vayan a creer que soy tan gila como para pensar que justo hoy me van a diagnosticar una enfermedad terminal, sólo porque es martes 13, no!!! pero, por las dudas no voy.
Ni loca viajo, ¿para qué?¿ para demostrarle a quién que no creo en pavadas? todos saben que no soy de las que apoya el salero en la mesa, no beso el mate cuando equivoco el dueño, no voy a que una bruja me adivine el destino, ni me asustan los gatos negros....
Pero, los martes 13 no me gustan, sera por todo el bombo de Jason que se me fue metiendo en la cabeza, o la publicidad yanquilandia, no sé, pero con cierto recelo transcurro estos días intentando que todo sea lo más parecido a la normalidad, sin sacarle el ojo a la fatalidad.
Caminé tranquila, media olvidada, ya dije que no lo tengo presente todo el tiempo, identificando las casas, numero por numero: 1719, 1715, si 1713, era ahí mismo. ¡Ni lo digan! Desgracia y la yeta. Por eso cuando llegué y ví unas13 personas que sobresalían de la puerta de entrada que a todos nos convocaba me preocupé.Tomé mi lugar y a la bonita, joven y sonriente chica que se situó detrás mio le pedí que me cuidara el lugar, un segundo....sí, sí, fui a contar cuantos fulanos éramos, me tranquilizó ( en cierta medida) ver que la escalera bajaba bastante, no éramos sólo 13, como poco ciento 13, pero desgraciadamente yo tenia ahí al menos para unas horas.
Pasada hora y media, la cola casi no se movía, miré a la joven bonita, siempre sonriente, a esta altura ya me jodía, y no se inmutaba, el resto variaba en la actitud, resoplaban, espiaban por sobre el de adelante, giraban la cabeza con impaciencia, apoyaban el peso del cuerpo de una pierna a la otra, los gestos eran magros no había mucho lugar para mostrar la molestia y tenían que ser muy sonoros, para que alguien lo advirtiera, el ruido del ambiente tapaba todo. Creció mi fastidio cuando noté que la escalera era caracol, gracias a dios subía, de haber bajado íbamos derecho al infierno, sin muerte previa, porque esa escalera seguro no conducía al paraíso.
Desde la cola veía un grupito de personas. La joven bonita, un hombre joven antiguo con un traje añoso marrón descolorido y un corbatita desalineada a la que no le podía sacar la vista de encima. Una señora rellenita mas abrigada de lo que el dia absolutamente caluroso demandaba y un chico de sport, no elegante. El resto era gentío, cabezas morochas, mal teñidas, hebillas y alguna gorrita. Manos y cuerpos. El ambiente era pesado. todos por lo mismo.
Se movía poco. Todos se veian competidores, avanzamos tres o cuatro metros, abajo logre sospechar a un señor en una ventanilla de cobro, y varias personas salian desilucionadas, detrás del vidrio de blindex acorazado, un tipo con cara de nada y varias pegatinas, que me alertaron, en tres pagos con VISA, MASTERCARD, TARJETA NARANJA, Cursos de Inglés en tres cuotas de 35 Euros, Certificado Internacional, bla, bla, bla. Un señor de sesenta años pagaba una cuota de la capacitación en informática que le servia para seguir haciendo la cola para poder trabajar, el señor de la ventanilla se me transformó en la personificación del diablo. Al menos el vocero.¡Que negocio! Martes 13 la dejé a la bonita escotada y al de la corbata torcida, casi se la acomodo antes de irme. Chau suerte. Subi los trescientos trece escalones y me fui. Hoy no iba a conseguir trabajo

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